No hay nada tan claro como que el estrés es el primer obstáculo a vencer si queremos tener salud y sobre todo belleza, ya que no hay nada que acuse más la piel que el estrés. Empieza en un nivel emocional pero ¡señoras! Las células también se estresan. ¿O es que ustedes no han oído hablar de la oxidación de la piel?

La piel se oxida cuando se estresa, ya que es la membrana que nos separa del mundo, pero también es la guardiana de nuestro equilibrio químico  interno, por lo que no nos puede extrañar que sea la primera estructura de nuestro organismo que acusa los estragos del estrés. Estos están básicamente aliados a la falta de oxígeno y con la consiguiente malnutrición de nuestros tejidos y su deficiente capacidad circulatoria y excretora. Por no hablar del sobrepeso que proporciona el estrés.

Dicho esto. Es hora de poner un freno al estrés. Te aporto cinco sencillas claves con las que vas a ver cómo tu vida cambia y tu piel lo agradece.

1)   Pensar en que tienes estrés te da más estrés. La palabra estrés significa tensión y onomatopéyicamente está diseñada para producir esa presión. Así es que cuando te sientas agobiad@, dite de todo a ti mism@ menos “tengo un estreees”, porque indefectiblemente este mensaje autoproclamado va a amplificar la sensación. En su lugar,  respira cinco veces llevando el aire al estómago y al expulsarlo hazlo a través de la garganta, produciendo un ruido como de zumbido de abeja. Se llama respiración Uyyahi y en este vídeo te lo explico estupendamente.

 

2)   Cuando te sientas estresad@, haz un alto en la actividad que estés realizando y ponte a hacer algo radicalmente distinto. El cerebro humano está capacitado para concentrarse durante un tiempo limitado (dependiendo de la persona y de la circunstancia, esto varía desde los 4 a los 45 minutos, pero no más). Por tanto a partir de ese umbral, la dispersión mental va a empezar a generar estrés y no lograremos manejar nuestra atención, empezando a divagar entre múltiples tareas, lo cual nos producirá  aún más estrés. En ese momento, hay que despistar al cerebro empleándose en algo totalmente distinto.

3)   La mayor parte de las causas que nos generan estrés son inventadas o creadas por la mente, encabezando frases internas como “¿..y si…” (alguna catástrofe, desgracia o accidente). El trabajo de la mente es generar pensamientos. Bajo situaciones de estrés estos pensamientos son negativos, echando aún más gasolina a nuestro incipiente estrés. Así es que a partir de ahora, abolimos los condicionales, vivimos en la realidad del día a día, sin anticipar posibles e improbables consecuencias de cualquier situación, y cuando nos vengan , los “Y sis”, les contestamos con un “pero ¡que va!, que ya te he pillado cabecita mía haciendo de las tuyas”. ¡Despista a tu cabeza!

4)   Haz un buen curso de gestión del tiempo. Va a ser lo mejor en lo que vas a invertir tu idem y tu dinero, porque si eres buen alumno , disfrutarás de ello el resto de tu vida. El tiempo es el tejido del que se compone la vida, no se puede ahorrar y sin embargo ¡¡¡le damos mucha menos importancia que al dinero!!!. En la escuela deberíamos enseñar a nuestros niños a gestionar bien su tiempo porque será su tesoro. Todos tenemos el mismo tiempo, desde Obama hasta tú mism@, pero cómo lo emplees te definirá como persona y te ayudará poderosamente a manejar situaciones de estrés.

5)   Realiza una actividad física, da igual cuál, cada persona tendrá sus preferencias, a quien no le gusta el yoga puede hacer yogging, y a quien le guste el pilates, que no haga spinning. Encuentra la horma de tu zapato, porque hay algo específico para ti que te ayudará eficazmente a manejar el estrés.

En definitiva: 1) respirar 2) parar, 3) no inventar 4) gestionar el tiempo 5) ejercitar

Decidme si después de todo esto no sois capaces de ponerle una rienda al estrés y a manejarlo definitivamente!